La provocación: riesgos y beneficios

La provocación en sí misma no es ni buena ni mala. Como todo, bien utilizada puede dar lugar a un discurso memorable, pero mal empleada…

Empecemos por lo básico: ¿qué es la provocación? Según el DRAE provocación es “acción o efecto de provocar”, y si hacemos un repaso veremos que existen varias acepciones para “provocar” .

Pero, ¿cómo se produce en el marco de un discurso? Normalmente la provocación viene dada por la falta de coherencia entre los factores que determinan el acto de comunicación (recordemos: emisor, receptor, mensaje, canal, código y contexto).

Pongamos un ejemplo real que se hizo muy famoso en el año 2013. Estamos (contexto) en la reunión de la Internacional Socialista en un hotel de Cascais, en Portugal. Beatriz Talegón (emisor), secretaria general de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas, sale al escenario. El público (receptor), ideológicamente homogéneo dada la naturaleza del acto, espera escuchar un alegato sobre la integración y el trabajo de los jóvenes dentro del socialismo internacional. O puede incluso que nuevas ideas. Pero en vez de ello, escuchan lo siguiente:

Me sorprende mucho como pretendemos remover la revolución desde un hotel de cinco estrellas en Cascais, llegando en coches de lujo. Me pregunto, verdad, si nosotros podemos darles a los ciudadanos una respuesta, cuando vosotros, líderes políticos les decís que les entendéis, que sufrís, porque somos socialistas. (…) Los jóvenes desde luego no estamos de acuerdo con vosotros cuando tomáis estas decisiones y no os vamos a apoyar por esta línea”

Hay frases mucho más duras, como cuando en alusión a sus anfitriones les dice “mal llamados líderes”. El discurso entero, si os interesa, podéis verlo en este enlace.

¿Por qué este discurso fue provocador? Por muchos motivos. En primer lugar, ofendió a muchas personas que habían acudido a dicha convención, quienes respondieron en días siguientes a través de duras cartas y críticas a la joven. Además, no se adecuaba al contexto y según las críticas posteriores tampoco resultaba coherente con el modo de vida que al parecer y hasta el momento había llevado la oradora.

¿Estuvo bien o mal? No es tan sencillo responder a esto. Analicemos las consecuencias que tuvo su intervención: pese a la evidente molestia de muchos de los presentes, Beatriz Talegón cosechó una gran ovación por parte del público, quizá militantes de base algo cansados del aparato del partido (algo extrañamente habitual en política).

El vídeo de su intervención fue divulgado hasta la saciedad en distintos medios y corrió como pólvora encendida por Internet. La joven se convirtió en una figura mediática y -quizá más cercana a otras formaciones de izquierda que a la suya propia- en julio de 2015 presentó su baja del PSOE (Partido Socialista Obrero Español) afirmando sentirse “aliviada“. ¿Era esa su auténtica intención? ¿Convertirse en una figura mediática y cambiar de partido? Lo desconozco. Habría que preguntárselo a ella y nunca he tenido ocasión de cruzar unas palabras cara a cara.

Desde luego si era su intención, lo consiguió de lleno. Pero ¿y si no lo era? Asumió un riesgo muy grande, que es a lo que vamos.

La provocación es tentadora. Puede arrancar aplausos a nuestro alrededor y resulta sorprendente para quién nos escucha. En ocasiones, utilizada de forma prudente, la provocación persigue y consigue movilizar conciencias o elevarte a los altares. Pero puede ser perniciosa. Puede generar un rechazo absoluto hacia tu persona, hacer que te echen del trabajo, o que tu mejor amigo -el que te había pedido que hicieras un discurso en su boda- no vuelva a dirigirte la palabra en su vida.

Si quieres ser provocador en tu discurso, adelante. Piensa, no obstante, qué quieres conseguir con esa provocación y las consecuencias que te puede traer. Si te compensa asumir el riesgo, hazlo. Un discurso provocador es un discurso muy potente, y según el ámbito en dónde debas pronunciarlo, puede resultar muy mediático.

Pero ojo. En un discurso uno no puede lanzar la piedra y esconder la mano. Una vez las palabras hayan salido de tu boca, no habrá marcha atrás. Así que mide muy bien los efectos, porque es muy posible que los notes en el corto, medio y largo plazo. Y si no te compensa o no estás dispuesto a pagar el precio, directamente no lo hagas.

Anuncios

Un comentario en “La provocación: riesgos y beneficios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s