¡Pero si yo no he dicho eso!

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¿Cuántas veces has pronunciado (o escuchado) esta frase en tu vida? Y si eso te pasa con la gente que te conoce, imagina lo que sucede cuando te pones delante de un público que no sabe ni quién eres ni qué historia llevas detrás.

Pero el caso es que sucede. Es, de hecho, una de las lecciones más duras a las que se tiene que hacer frente. Te preparas concienzudamente tu discurso: lo ajustas al contexto, lo revisas en busca de incoherencias, lo ensayas una y otra vez, etc. Luego lo declamas y te quedas bastante satisfecho con tu intervención. Pero al cabo del tiempo te encuentras con alguien que te recuerda lo que dijiste y te escuchas a ti mismo esta protesta: ¡pero si yo no dije eso!

¿Por qué sucede?

Queramos o no, van a existir divergencias entre lo que tú querías decir y lo que tu público entendió, porque realmente ya hay diferencias entre lo que querías decir, lo que dijiste y lo que recuerdas que dijiste, como también las hay entre lo que tu público creyó escuchar y lo que finalmente se queda en su recuerdo..

Lo que quieres decir, lo que dices y lo que te entienden
Qué crees decir, qué dices, qué entienden

Entonces ¿qué podemos hacer? O más bien ¿podemos hacer algo? La buena noticia es que sí, sí puedes poner de tu parte para que la distancia entre lo que hemos querido decir y lo que ha entendido tu público se acorte.

1.- Utiliza frases asertivas y preferiblemente cortas  (ya hemos hablado aquí de lo que sucede con la negación).

2.- Ajusta tu discurso lo máximo posible a tu público y sus circunstancias (investiga)

3.- Cuidado con el vituperio o a acusación. Puede que sea ese el único mensaje con el que se vaya a quedar al final tu público.

4.- Las palabras pueden tener distintos significados según el contexto y el estado mental del receptor. Por mucho que España, México, Argentina, Chile, Uruguay, etc, compartan un mismo idioma, los giros y modismos son bien distintos. Si tienes que realizar una charla en un país distinto al tuyo, contratar a un profesional para que te oriente y ayude suele ser una buena idea.

5.- La actualidad influye -mucho- sobre los mensajes. Si por lo que sea escoges comenzar tu discurso con una cita célebre o un pasaje de la historia, muchos lo relacionarán con la actualidad. Tenga o no tenga que ver con el mensaje que quieres transmitir, ese será el mensaje que calará.

6.-directo, lo de leer entre líneas déjalo para eso: para que se lea. La ironía implica factores externos que tu público puede no entender, aunque pienses que son del dominio público.

¿Con todo esto, me van a entender?  Sé realista. Acepta que los demás tienen opiniones distintas a las tuyas y pueden llevar esas opiniones en la mochila, con lo que te van a someter a un escrutinio bárbaro. Pero eso ya te pasa en casa, ¿no?

 

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