Cómo cruzar el océano con un piolet

Ah, surcar el ancho mar... #canal
El inmenso, oscuro y profundo azul…

En avión, en barco, en submarino. Hay muchas formas de cruzar el océano, pero ¿con un piolet? ¿En serio? Lo tienes claro, ¿no? Con un piolet, así sin más (no nos vale que digas que te lo llevas en la mochila y te suben al avión) es imposible. Pues sorprendentemente esto es lo que hacemos una y otra vez cuando se trata de comunicarnos con los demás.

Dentro de los básicos de la comunicación -emisor, receptor, mensaje, código, canal, contexto- el canal suele ser el más menospreciado. Parece que lo tenemos tan claro que apenas le prestamos atención. ¿Que se trata de hablar en público? Pues el aire, por ahí se transmiten las palabras. ¿Que se trata de escribir un post? Pues Internet, hale. Que fácil. Pasamos a otra cosa.

Utiliza siempre las mejores herramientas
Esto es un piolet, por si no lo tenías claro

Pero no. Retomemos nuestro ejemplo del océano y digamos que ese es nuestro contexto. Tenemos muchas opciones para atraversarlo. Podemos ir por aire, y entonces tomaremos un avión. Podemos surcar el agua en barco (o nadando, si te atreves) o podemos ir por dentro del agua, en submarino. Ese será nuestro canal y para elegirlo tendremos en cuenta varios factores muy relacionados con los motivos que nos llevan a emprender el viaje: una reunión al otro lado; tráfico de mercancías; movilización de tropas; luna de miel…

Suele tomarse como verdad que en un discurso el canal es el aire. Nos expresamos a través del lenguaje oral (y del no verbal) para comunicarnos con nuestros interlocutores. Pero ¿y si luego ese discurso va ser publicado por la prensa? ¿Y si lo grabas para transmitirlo por las redes sociales? ¿Y si alguien se molesta en guardar una copia y siglos después aparece formando parte de un libro? ¿Y si tu contexto es en realidad el Océano Polar Ártico?

En el Ártico, un piolet puede llegar a ser práctico
Sí, pero como no tengas un medio de transporte, poco vas a durar sólo con un piolet…

Desde el momento en que se pudo grabar físicamente un discurso para después reproducirlo, se abrieron las puertas a una nueva época en la transmisión de los conocimientos humanos. Internet ha supuesto un paso más en este avance.

Básicamente, lo que debes saber, es que el canal, al igual que el resto de elementos de la comunicación, influye muchísimo y está íntimamente relacionado con el acto de comunicación en sí. Piensa lo que pasaría si vas a dar una charla y te quedas afónico, por ejemplo.  Así que vamos a dejarte unas reflexiones para que las consideres antes de realizar tu próxima intervención pública.

1.- Copia escrita.

El lenguaje oral no es exactamente igual que el escrito. Si tienes que proporcionar una copia escrita de tu discurso por el motivo que sea, ajústala. (Sí, ya te hemos dicho antes que hay que escribir para hablar, pues bien, este es el proceso contrario, reescribir para leer) ¿Cómo? Elimina cualquier tipo de expresión que requiera un componente fuerte de lenguaje no verbal para ser entendida: la ironía, por ejemplo, no se entiende bien por escrito.

2.- En directo o grabado para su difusión posterior.

Conoces a tu público y sabes emplear bien los códigos. Si vas a grabarlo para después subirlo a Internet, o incluso si lo transmites en directo, ten en cuenta que te pueden ver desde países insospechados, así que cuida al máximo tu lenguaje, sé muy claro y ten cuidado con las palabras que utilizas (¿tenemos que explicarte a estas alturas por qué si eres español tienes que ser consciente del significado que adquieren las palabras “coger”, “concha”, “salado” o  “palo” en según qué países americanos?)

3.- Consideraciones de sentido común. 

  • Cerciórate de que los medios que tienes a tu alcance funcionan (grabadora, conexión a Internet, etc.)
  • Prueba los micros y/o la sonoridad de la sala. Con antelación.
  • Cierra las ventanas o las puertas para impedir que los ruidos exteriores perturben el acto de comunicación. Apaga o pon en silencio tu móvil.
  • Comprueba que todo el público tenga un cómodo acceso, visual y/o auditivo, al acto que se va a desarrollar. A veces basta con cambiar la ubicación de un par de sillas para mejorar los canales.
  • Si vas a hacer uso de material de apoyo (presentaciones digitales, entrega de documentación, etc.), trata de que realmente sean material de apoyo y no de dispersión.

 

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