Contexto: momento, lugar y unas cuantas cosillas más

El contexto es tu escenario real
Sí, esto va exactamente de eso…

Has trabajado mucho el tema, has buscado los mejores símiles e historias para ilustrarlo, has recabado información sobre tu público,  te has ajustado a los tiempos y has ensayado tu discurso una y otra vez para que “sonara” convincente. Y aún así…

Pues aún así es posible que no logres todos los objetivos que te habías propuesto, y estás tan perplejo que ni siquiera sabes qué ha fallado ni por qué ha fallado. ¿De verdad no lo sabes?

Cuando inicias una intervención pública, te enfrentas a tres tipos de realidades que confluyen en un mismo momento y lugar y generan una realidad única y completamente distinta de las anteriores (antes de que vuelvas atrás a releer esa frase, aguanta un poco, que lo vas a entender enseguida). A esa realidad única y distinta lo llamamos contexto y es ahí donde se va a desarrollar tu discurso.

Te hemos dicho que te enfrentas a tres tipos de realidades. ¿Cuáles son?

1- Tú eres tú y tus circunstancias.

Puedes haber tenido un mal día; puedes sentirte incómodo porque tienes la boca seca o estás resfriado; puede que te duela una pierna; que seas el tercer orador de la noche y hasta tú mismo estés bostezando ya. Todo ello va a influir en tu intervención pública. La buena noticia es que sobre esto SÍ puedes actuar (más o menos): ejercicios de relajación, llevar contigo agua, un analgésico, etc.

 2- Tu público son ellos y sus circunstancias.

Has investigado sobre ellos: edad, origen, procedencia geográfica, etc. Y más o menos lo tienes claro. Pero en lo demás, estás vendido. ¿De verdad lo crees? La hora del día, el hecho de estar cercanos a un fin de semana o fechas festivas, lo disgustados o contentos que estén a priori con este acto, esas SÍ son cosas que puedes saber. Y controlar. Si son las ocho de la tarde estarán más cansados que si son las diez de la mañana. Y esto no te lo van a decir ellos, vas a tener que ponerte en su lugar para ajustar -más aún- tu discurso.

Habrá otras cosas, que, en cambio, no controles: si están de mal humor porque han discutido con alguien; si tienen alguna enfermedad; si están pensando en otra cosa; si han ido únicamente por compromiso, etc.

3.- El momento y el lugar.

El momento estará siempre influido por la actualidad. Los seres humanos somos seres sociales. Nos relacionamos e intercambiamos información. Si eres un político que vas a dar una charla sobre cualquier cosa y ese mismo día ha salido un caso de corrupción en tu partido -aunque haya pasado a 200 km y tú no conozcas a los implicados-, eso va a estar presente en tu charla. Acéptalo. Y el lugar es también importante: ¿pueden verte/oírte todos bien? ¿Es frío? ¿Es cómodo? Todo ello va a influir.

El contexto es una suma de todo
Como ondas que se cruzan y crean otros dibujos

Todo ello es el contexto. En el justo instante en que salgas a hablar, estos tres factores van a superponerse y a conformar tu contexto. Trata de preverlo, pero si no es posible, acepta humildemente que hay cosas que pueden escapar a tu control, analiza en qué te has equivocado y toma nota -sin martirizarte- para la próxima vez. Y recuerda:

Un experto es aquel que ya ha cometido todos los errores posibles en una materia muy concreta. Niels Bohr

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