¿Quién escucha lo que dices?

Hay poca literatura en torno a un tipo de receptor que podríamos llamar secundario o circunstancial. Si bien es verdad que siempre, en una intervención pública, tratamos de determinar quién escucha o a quién nos estamos dirigiendo (receptor o receptores) con un objetivo muy definido (que nos compren, que nos voten, que se convenzan, que les parezcamos lo más, etc.) muchas veces olvidamos que van a existir también otro tipo de receptores que en principio no son nuestro público objetivo, pero que van a estar ahí.

Al hablar hablas con quien tú crees y con quien no
Al hablar hablas con quien crees y con quien no

Olvidar a estos receptores secundarios o circunstanciales, a los que a partir de ahora llamaremos R2, puede provocar más daños que beneficios. Pero ¿quiénes son?

Ya hemos advertido que existe escasa literatura en torno a R2. Por eso motivo, nos atrevemos a perfilar una definición propia.

Un R2 es aquel que sin ser el receptor principal, participa voluntaria (secundario) o involuntariamente (circunstancial) en un acto de comunicación determinado y, además, puede influir o no en el éxito o el fracaso del objetivo u objetivos de dicho acto de comunicación.

escribirdiscursos.com

Vamos con unos ejemplos para no liarnos mucho.

Imaginemos que estamos hablando con un amigo en un bar. Y le estamos contando que al día siguiente tenemos una entrevista laboral en una empresa que realmente no nos gusta mucho, pero necesitamos el trabajo. Nuestro amigo nos entiende y nos ofrece un par de consejos y unos cuantos chistes, así que nos vamos a casa más despejados y sintiéndonos mejor.

Sin saberlo, mientras desarrollamos esta conversación de bar, resulta que detrás de nosotros hay un par de personas conversando tranquilamente a las que no conocemos. Y resulta que, casualidad de las casualidades, una de esas personas resulta ser el marido de la jefa de Recursos Humanos de la empresa, que es quien te va a entrevistar mañana.  Ha oído la conversación. Llega a su casa y es posible que la haya olvidado. O es posible que no. Y en este caso, es hasta posible que hable con su mujer y le pregunte: oye, ¿mañana tienes una entrevista con un tipo que es tal y cual?…

Esta persona que estaba en el bar y ha puesto la oreja, es un receptor circunstancial. Se encontraba allí de casualidad, el emisor desconocía su presencia, porque en ese caso no hubiera hablando así, y es muy posible que influya en el resultado de la entrevista de trabajo. Ahora piensa en el barman. Posiblemente también te haya oído, y hasta puede que en su interior, se haya solidarizado contigo. Pero desde luego, aunque es también un receptor circunstancial, a menos que conozca a los implicados, no va a tener ningún poder de influencia en la consecución de tus objetivos. Ni para bien, ni para mal.

Es un caso extremo, cierto, pero sirve para ilustrar muy bien el problema. Ahora imagina que tienes una presentación mañana con unos clientes, y resulta que tiene que acompañarte tu jefe. Esa presentación va a servir para dar a conocer tu producto o lo que sea a tus clientes, pero tu jefe está allí como receptor secundario, y va a evaluarte según lo que digas y cómo lo digas, no únicamente por los resultados que consigas. Y lo va hacer aunque sea de forma inconsciente y no sea ese el objetivo de su presencia en tu presentación. Es un receptor secundario. 

Otra muestra: eres abogado y estás en un jucio. Haces preguntas a un testigo. Según cómo preguntes -y alguien que pregunta bien puede obtener buenas respuestas- vas a tener más opciones de convencer al Juez. Eso crees. Pero resulta que el abogado de la otra parte también te está escuchando, y puede que se sienta intimidado (ya te gustaría) o que gracias a tus preguntas sea capaz de redefinir su estrategia y contraatacar. Y resulta que tu cliente también está escuchando, y es quien te va a pagar los honorarios y puede despedirte.

Y vamos más allá aún. Te invitan a dar una conferencia ante un público muy variopinto. Y tú vas y la das. ¿Por qué? A lo mejor aceptas dar la conferencia porque te gusta transmitir tus conocimientos, o porque quien organiza tiene mucha amistad contigo, o por pura vanidad. Pero ¿y si vas porque crees que puede ser muy buena a nivel profesional? En este caso ¿a quién vas a dirigirte? ¿Al público en general o a las personas que pueden impulsar tu carrera? ¿Quiénes van a ser tus receptores primarios, secundarios y circunstanciales? ¿Ya sabes quién te escucha? 

 

¿Te ha gustado? ¡Compártelo! 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s