Ensaya, ensaya, ensaya, ensaya y ensaya.

¿Asustado?
¿Asustado?

Uno no sabe realmente lo que es el miedo a hablar en público hasta que lo experimenta en sus propias carnes, y la sensación es de lo más desagradable. Sobre todo porque solo vas a poder agarrarte a dos cosas: al atril y a tu discurso. Y no siempre hay atril.Leer más »

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