¿Y si lo perfecto te usurpara el alma?

En ocasiones nos damos cuenta de que algunos oradores parecen estar incómodos en su propia piel. Aunque pueda parecer que son los nervios, el miedo escénico o vaya-usted-a-saber, en muchos casos vemos (y de forma muy clara) que existe una divergencia entre la persona y personalidad del orador y la idiosincrasia del discurso. Porque sí, un discurso tiene “vida propia” y por bueno que sea, puede ser inadecuado para según qué temperamentos, y esto es un problema. Grande además. ¿Cómo evitarlo?

La perfección puede ser enemiga de la sabiduría
A veces lo mejor es enemigo de lo bueno

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Seducción y retórica

La seducción requiere inteligencia
La seducción es como el ajedrez, requiere planificación y estrategia

Dice Carmen Posadas que en esto de la seducción lo que funciona es el halago, pero no cualquier halago. Al guapo hay que decirle listo y al listo, guapo. Pasa en la vida real y sucede también en la retórica, aunque en estos tiempos estemos vislumbrando cosas extrañas en la política nacional española.

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Convencer: moral, pasión y razón.

#oratoria #discursos
¿Somos piedra? Entonces, ¿qué nos convence?

El objetivo primordial de tu discurso es convencer. Y si no lo es, entonces o no es un discurso o no tienes las cosas muy claras.

Piénsalo bien. Cuando expones una idea en público, pretendes que las personas que te están escuchando coincidan contigo. Y esto vale para todo tipo de discursos e intervenciones: el emprendedor que quiere captar a un inversor; el presidente de una Junta de Accionistas; el candidato a un puesto político; el abogado defensor; el fiscal; el amigo que hace una laudatio en la boda, etc.Leer más »

Una cuestión de géneros

¿Cómo sabes si llevas el bigote adecuado?
¿Cómo sabes si llevas el bigote adecuado?

Hay un momento para cada cosa y en esto de los discursos también. Posiblemente hayas llegado a esta página por motivos diversos: tienes una importante reunión con posibles inversores; quieres quedar bien con tu mejor amigo/a en su boda; vas ser el encargado de presentar a un autor importante, etc. Pues cada uno de estos actos merece un tipo de discurso distinto, con sus propios códigos. Son los llamados géneros, y saber en qué aguas te estás moviendo te proporcionará cierta seguridad extra que agradecerás para pasar el trance.Leer más »

Comenzamos en 3,2,1… ¡Arranque ya!

exordio discurso

Analizada la situación y recopiladas las ideas principales, conviene ya comenzar a dar forma a un discurso. Dentro de la estructura convencional de una intervención, la retórica clásica distingue hasta seis partes: exordiumnarratio,  partitio, confirmatio, refutatio peroratio. Y hoy vamos a ocuparnos de la primera: el exordium, al que a partir de ahora llamaremos aquí “arranque”.Leer más »